Por fin llega el tiempo de terrazas

Este año, la primavera, ese momento del año que tanto nos gusta a los españoles, que comienza a hacer calor y podemos disfrutar de las terrazas a una temperatura agradable, se ha pasado sin darnos tiempo prácticamente a disfrutar de ella entre el frío y la lluvia.

Esta semana comienza el verano y, con él, parece que el calor ha llegado de golpe sin darnos tiempo a aclimatarnos poco a poco. Sin embargo, por esta misma razón, todos estamos con ganas de disfrutarlo y salir a tomar algo a una terraza.

En gran parte de nuestro país, durante las horas del mediodía, hace mucho calor y, salvo en aquellas terrazas donde cuentan con sombrillas y vaporizadores de agua, próximamente no habrá quien pare en ellas. Sin embargo, si un osado cliente decide enfrentarse al calor para tomar algo en una terraza seguramente se encuentre con el siguiente dilema: ¿saldrá alguien a tomarme nota o tendré que entrar a pedir? Y es que la mayoría de los locales no pueden permitirse tener a un camarero extra para atender la terraza fuera de las horas de máxima afluencia, por lo que en muchos casos, o entras a pedir a la barra o nadie se dará cuenta de que estás fuera esperando. Esta misma situación puede sucederse en restaurantes con varios salones o en las piscinas de los hoteles…

Pero cuando llega la tarde, baja el sol, la temperatura y decides echarte a la calle… ¿qué pasa cuando llegamos a nuestra terraza favorita?

Todo el mundo en la zona ha pensado lo mismo, la terraza está hasta arriba de gente y encima el servicio en las terrazas suele ser algo más lento que dentro del local, ya que las distancias a recorrer por los camareros desde las mesas a la barra son mayores. Y si contamos con que el camarero viene a traernos la carta, vuelve a tomar la nota, nos trae lo que hemos pedido, le pedimos la cuenta, nos trae la cuenta, vuelve a por el dinero y por último nos trae el cambio…  En un solo pedido de una bebida puede realizar siete trayectos desde el interior del local a la terraza, con el tiempo que esto conlleva (tiempo de espera del cliente) y las millas que tiene que recorrer (trabajo innecesario para el camarero).

Esta situación puede hacer que ese momento que llevamos esperando toda la semana se vea enturbiado porque tardan mucho en atendernos.

Con el sistema de gestión BR podemos mejorar en gran medida el funcionamiento de las terrazas y piscinas de restaurantes, bares y hoteles. Por un lado, el cliente, desde su dispositivo móvil, a través de la aplicación BR, escanea el código QR de la mesa, tumbona o hamaca. Con ello, marca en el TPV la mesa como ocupada, avisando a los camareros de que hay un cliente y éste tiene acceso a la carta desde su móvil. El cliente realiza su pedido desde la app BR, enviándolo directamente a la barra o cocina. Una vez está listo el pedido, el camarero lo llevará a la mesa. El cliente podrá pedir más cosas tantas veces como quiera y cuando haya finalizado, podrá acceder a la cuenta, cerrarla y pagar desde la aplicación. De este modo se ahorrará gran parte del tiempo que, a día de hoy, tiene que esperar al camarero y el descontento por parte de clientes que no son atendidos en las terrazas por no contar con un camarero para tomar nota.

Por su parte, el camarero, que de los siete viajes mencionados anteriormente podría ahorrarse hasta seis de ellos (incluso los siete en configuraciones de take away donde el cliente recoge el pedido en la barra), puede dedicar su tiempo en preparar los pedidos y llevarlos a las mesas más rápidamente, con lo que aumentará la facturación de la terraza, su rentabilidad, la rotación de las mesas y la satisfacción de los clientes.

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